Personajes románticos. Contradicciones y similitudes entre Baudelaire y Eugenio Sue, por María Victoria Ojea

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PERSONAJES ROMÁNTICOS (*)

Contradicciones y similitudes entre Baudelaire y Eugenio Sue

Por María Victoria Ojea

 

Introducción

El siguiente trabajo es de carácter relacional puesto que la idea del mismo será presentar a la figura de Charles Baudelaire y todo lo que implica en contraposición a Eugenio Sue y, de esta manera, poder hacer un trazado de las diferencias sustanciales entre dos personajes característicos de la época romántica.

Por un lado, Baudelaire con toda su juventud y bohemia, sus obras y su ideología.

Por otro, Eugenio Sue, su historia de vida, su romanticismo social y su éxito económico.

En este sentido, es que el trabajo se propone delinear de manera particular esta época, evitando caer en las clásicas descripciones de este periodo y poder desmembrar las múltiples facetas de esta corriente de pensamiento desde otro lado, desde el lado de los protagonistas.

Asimismo, este trabajo, no solo abarcará las obras de estos personajes, sino también autores vistos en la materia que trataron las problemáticas del romanticismo y también otros como Karl Marx, Pierre Bourdie y Umberto Eco, entre otros, quienes tomaron, a estos personajes y los analizaron desde perspectivas cada vez más particulares.

 

El romanticismo en la primera mitad del siglo XIX - Acunando la llegada de grandes artistas.

 El Romanticismo fue un movimiento cultural y político que se originó en Alemania a finales del siglo XVIII como una reacción al racionalismo de la Ilustración y el Neoclasicismo, dándole importancia al sentimiento. Su rasgo revolucionario es incuestionable y su característica fundamental fue la ruptura con la tradición, el orden y la jerarquía de valores culturales y sociales imperantes. La libertad auténtica es su búsqueda constante. Debido a que el romanticismo es una manera de sentir y concebir la naturaleza, a la vida y al hombre mismo, es que se presenta de manera distinta y particular en cada país donde se desarrolla; incluso dentro de una misma nación se desarrollan distintas tendencias proyectándose también en todas las artes.

El romanticismo surge así como una batalla contra la razón. Acontecimientos como la revolución francesa "...había(n) desencadenado poderosas fuerzas irracionales hasta entonces contenidas por una sociedad tradicionalista y jerárquica" (Schenk 111). Así, lo intuitivo y lo irracional, los sentimientos y las sensaciones, serán las claves para descifrar la mente romántica: todo esto hizo que "...la época romántica fuese, por excelencia, la época de la juventud" (Schenk 112)

Para los románticos, el carácter de una nacionalidad se manifestaba en su volkgeist (espíritu de  pueblo), "...todo pueblo tiene un carácter único que se manifestaba en todas sus costumbres e instituciones..." (Schenk 116). Sin embargo y, ante todas las cosas, quisiera resaltar al romanticismo como un movimiento que, entre otras cosas, fue una protesta contra "...una visión prosaica  y filistea de la vida" (Schenk 121). Es decir, por un lado se da un gran salto económico, salto que va a ser clave para la revolución industrial, dado que, ya en esta época, la burguesía comienza a forjarse como una fuerza irrevocable en el escenario político, cultural y económico.

Ricardo Argullol en "El resurgimiento del Yo" afirma que la razón romántica, está más cerca del sueño, de la mitología, de la subjetividad de sus personajes. Y para salvarse de la angustia que le genera la razón iluminista es que se refugiará en las ciencias y en las artes.

Sus personajes, suelen tener raíces aristocráticas, de tinte libertario y totalmente individualista. Así es que, dentro del campo literario, comienza a forjarse la figura del héroe romántico, solitaria, individualista.

Todas estas características nos servirán para poder leer, analizar y descubrir qué rol cumplieron Baudelaire y Sue en esta época de sentimientos tumultuosos, de fuerzas irracionales pero, al mismo tiempo, de gran avance económico y político.

 

A continuación, propongo descubrir, por separado, la vida de estos dos personajes, para luego comenzar un análisis más profundo de la cuestión.

Juventud y bohemia. Vida y obra de Charles Baudelaire

 Charles Baudelaire (1821 - 1867) se caracterizó por su vida bohemia y su eterno dandismo. Ya con 19 años comienza a generar amistades con las juventudes literarias de barrios marginales de París y empieza a publicar en los periódicos en colaboración y anónimamente. Lleva una vida disipada, caracterizada por sus continuos choques con el ambiente familiar y por su inclinación hacía las drogas y el ambiente bohemio. Empieza a frecuentar los prostíbulos.

A pesar de ser presionado por su familia para comenzar una carrera diplomática, el no quiere ser sino escritor. La conducta del joven horroriza a su familia y lo envían a Calcuta. Sin embargo, evita concretar el viaje y regresa a Francia.

Ya con la mayoría de edad, se independiza y reanuda su vida bohemia y ejerce de dandy. Vuelve al ambiente de los bajos mundos. Las mujeres que llenan este periodo de su vida son en su mayoría prostitutas, como Jeanne Duval, una actriz mulata a quien conoce en 1843. A pesar de su vulgaridad, de frecuentes desavenencias y de las infidelidades de la mulata, Baudelaire vuelve siempre a ella y durante toda su vida estaría ligado a esta insignificante mujer. Desempeñará un papel fundamental en la vida del poeta ya que será inspiración de varios de sus poemas.

De esta manera, dilapida su herencia y contrae numerosas deudas, yendo de fracaso en fracaso. Para eludir su crisis financiera, vuelve a publicar anónimamente artículos en los periódicos de París. Por otro lado, aparece su novela corta "La fanfarlo", donde el poeta, tras el personaje de Samuel Cramer, se retrata como un dandy.

Participa en la revolución de 1848, ya que es visto en las barricadas y tratando de agitar al pueblo. Durante la revolución hace amistad con el pintor Courbet, que pintará un retrato del poeta, y con Poulet-Malassis también, que participó activamente en la insurrección e influirá en su vida, ya que será el editor de Las Flores del Mal, por lo cual resultará multado.

Aunque escribió sus poemas con 23 años, Las Flores del Mal, título que el editor le impuso en lugar de Los limbos, que era el original, se publicaron en junio de 1857. Todo lo que escribió hasta su muerte no sobrepaso este trabajo, se dice, fue solo un complemento a su obra. Inmediatamente después y, producto de su obra publicada, el gobierno francés acusa al poeta de ofender la moral pública y juzgadas obscenas. El poeta fue procesado en medio del escándalo general.

A su vez, escribe un ensayo sobre Madame Bovary, de Gustave Flaubert, que también ha sido juzgado por inmoral y con el cual siente gran empatía.

Empieza la época de sus enfermedades que durará hasta su muerte. Sufre trastornos nerviosos y dolores musculares. Se ahoga, sufre crisis gástricas y una sífilis contraída diez años antes reaparece. Para combatir el dolor, fuma opio y toma éter. Físicamente, es una ruina. Ante su precaria salud, pasa cortas estancias en Honfleur con su madre y en Alençon con su amigo y escritor Poulet-Malassis.

En 1861 presenta su candidatura a la Academia Francesa. Desea rehabilitarse y obtener un salvoconducto de dignidad profesional y solvencia. Busca el reconocimiento oficial de su labor, más allá del círculo de los cafés literarios que empiezan a agobiarle. Fracasa en su postulación por la oposición y los consejos de los académicos. Nervioso, enfermizo, arruinado y desconocido, unido siempre a su mulata alcoholizada y luego parapléjica, Baudelaire arrastra una vida de fracasado.

En su correspondencia expresa su deseo de recurrir al suicidio. Pese a una nueva subvención estatal, su economía es muy precaria. Miserable y con sífilis, su existencia es una gran ruina. Su salud está ya completamente minada y en 1866 sufre un ataque de parálisis general que lo deja casi mudo. Su madre viaja a Bruselas y de regreso a París interna a su hijo moribundo en un hospital. Paralizado y mudo, sobrevive varios meses hasta que el 31 de agosto de 1867 muere tristemente a los 46 años. Fue enterrado en el cementerio de Montparnase, junto a la tumba de su padrastro, a quien siempre odió.

Póstumamente, en 1868, se publicaron sus "Pequeños poemas en prosa".

 

El rey de la novela popular. Del dandismo al socialismo: Eugenio Sue.

Eugenio Sue (1804-1857), escritor francés e infatigable constructor de novelas, incursionó en la novela de costumbres con gran manejo de la prosa y de la trama; también se embarcó en una forma narrativa muy en boga entonces; la folletinesca. Más conocido como "el rey de la novela popular", se consagró como uno de los escritores ficcionales más leídos en el siglo XIX.

Nacido en el seno de una familia acomodada de París, Sue comenzó su carrera como reportero en el Herald de París, para luego convertirse en el editor del Bavarian Paper.

Su éxito llegó de la mano de sus novelas por entregas, "Los misterios de París", entre 1842 y 1843; y "El judío errante", entre 1844 y 1845, con las cuales incrementó la circulación de los periódicos de la época y, eventualmente, se convirtió en unos de los escritores mejores pagos de la historia.

A principios de los años 40, Sue, influenciado por nuevas amistades, se convirtió al socialismo. Se decía que sus novelas por entrega ofrecían una nueva y excitante visión sobre los barrios bajos de París y sus protagonistas.

Luego de la revolución del 48, Sue fue elegido como diputado socialista.

Ambos escritores, ambos con origines de familias acomodadas, ambos comprometidos políticamente. Pero hasta aquí llegaron las coincidencias.

Baudelaire y Sue describen dos personajes, dos protagonistas de una misma época, que, de haberse cruzado alguna vez, habrían aborrecido la vida del otro.

 

Diferente posiciones en el campo artístico

Pierre Bourdieu, en Las reglas del arte. Génesis y estructura del campo literario, analiza las relaciones entre el campo literario y el campo del poder en el romanticismo.

"Es indudable que la indignación moral contra cualquier forma de sumisión a los poderes o al mercado (...) que impulsa a los folletinistas y vodevillistas a hacer una literatura carente de exigencias y de escritura, desempeño un papel determinante, en personajes como Baudelaire y Flaubert, en la resistencia cotidiana que condujo a la afirmación progresiva de la autonomía de lo escritores..." (Bourdieu 1997:98) Esta cita explica la posición de Baudelaire como artista de la época. Es decir, una posición que clamaba por una autonomía en el campo artístico, separándose de cualquier pretensión de mercantilismo o cualquier capricho de la burguesía naciente. Mientras que, Eugenio Sue, representaba todo lo contrario, una novela por entregas en el periódico que, a pesar de su ahondes dramática y su descripción casi fiel de las características de vida de los barrios bajos de París, responde a las demandas de la cultura de masas que poco a poco se estaba forjando en las calles de París.

Es esta ruptura con el campo dominante, el principio de existencia del artista como artista. Es clamando por esta autonomía que Baudelaire se postula para participar de la Academia francesa, de alguna manera diciendo "que el arte se encargue del arte".

Así, Bourdieu afirma que, a partir de la década de 1840 (y sobre todo después del golpe de estado) es que el peso del dinero propiciará la expansión de un  "...arte comercial, directamente sometido a las aspiraciones del público." (Bourdieu 1997:143). Es decir, un arte burgués (representada, entre otros por Sue), frente a una corriente realista, algo así como el arte social; y, en contra de ambos, mediante un doble rechazo, la posición del "arte por el arte", aún sin concretar (la de Flaubert y, por sobre todo, la de Baudelaire). Veamos ahora en profundidad estas tres posiciones:

- Arte burgués: en su mayoría dramaturgos, con el ambiente del teatro, relacionados estrechamente con miembros de la clase dominante y la burguesía mercantilista naciente. Implica una "...complicidad ética y política entre el autor y su público" (Bourdieu 1997:114). Un arte que proporciona no solo beneficios simbólicos (un reconocimiento clasista) sino también beneficios materiales (gran rédito económico).

- Arte social: "Rechazan el arte egoísta de los partidarios del arte por el arte y exigen que la literatura cumpla una función social y política" (Bourdieu 1997:115). En su mayoría, son novelistas.

- Arte por el arte: es una posición "por hacer" puesto que no existía aún dicha posición ni ningún otro equivalente en el campo del arte. Y, pese a surgir en oposición a las dos posturas anteriores, comparte con el arte social su aborrecimiento por la burguesía y su arte burgués.

Una vez consolidada esta última posición, parecería que estamos en un mundo al revés, "...el artista solo puede triunfar en el ámbito simbólico perdiendo en el ámbito económico..." (Bourdieu 1997:130).

Esta ya nombrada y perseguida autonomía por personajes como Baudelaire, claramente se contrapone a la figura de Sue. Umberto Eco, en "El superhombre de masas", afirma "...Sue no escribe Los misterios de París, la propia novela se escribe sola, con la colaboración del público" (Eco 1995:35)

Claramente, los limites entre cada posición son difusos. Es imposible pensar un Baudelaire totalmente exento de lo que ocurría en aquella época. De hecho, su biografía demuestra que participó de la revolución de 1848 y que, además publicó, aunque anónimamente, artículos en periódicos. Por otro lado, Sue se convirtió, en 1841, del "dandismo" al "socialismo", dejando entrever en sus obras una denuncia de la cruda realidad, siendo "Los misterios de París" una obra de capital importancia "...que nos ilustra lo tocante a ciertos elementos de la sensibilidad social decimonónica y sus raíces..." (Eco 1995:38). Sin embargo, Eco afirma que esta conversión de Sue al socialismo parecía ser una "...nueva forma de distinguirse de sus iguales, ahora ya no pretende deslumbrar a París con sus trajes y sus caballos, sino que los asombrará predicando la religión del pueblo. Y en su ambiente semejante actitud resultará tan provocativa como excéntrica" (Eco 1995:41).

Sue elige retratar el mundo y el lenguaje de los proletarios y por ello es que esta novela se convertiría en un documento, una novela popular que no tardará no solo en hacerse popular por su trama sino también en lo que concierne a sus ideas y su forma. Es decir, combina un elemento real (las calles de París y las miserias de la clase humilde) y el elemento fantástico (las soluciones de Rodolphe, el heroe protagonista). Combinación que será clave para atraer al público y sentirse, de alguna manera identificado.

No obstante, el análisis de Eco de la obra de Sue parece ser algo inocente. Conocer las prácticas del proletariado de la época (siendo Sue un hombre de posición acomodada) no es fácil de penetrar, podemos afirmar que lo que se retrata en "Los misterios de París" no es otra cosa que la representación de Sue de esa clase, pero no las prácticas de la clase en si. Así, Carlos Marx y Federico Engels en "La Sagrada Familia. Critica de la crítica" van más allá con su crítica, no se conforman con descubrir en Sue su raíz reformista, sino que ponen de manifiesto el acto de hipocresía que para ellos representa el libro, puesto que predica la reconciliación social, el posible ascenso o rescate social de las clases humildes.

 

El dandysmo es, por encima de todo, un culto del yo: dos personajes, ¿Dos tipos de Dandismo?

En el capítulo El pintor de la vida moderna en "Salones y otros escritos sobre arte", Baudelaire hace un recorrido sobre la vida moderna de París en sus tiempos. Es decir, es uno de los primeros en advertir que la vida ha cambiado, que las personas, el modo en que se relacionan ya no es lo que era. Sin embargo, resalta lo anterior a lo clásico (tal vez como una manera de contraponerse a la postura progresista y racionalista del iluminismo).

Así, advirtiendo este nuevo escenario de París, siendo testigo de la aparición de una ciudad de masas, de una nueva cultura caracterizada por la falta de individualidad de sus habitantes, es que va a dar espacio a la figura de dandy, "El dandy como aquel individuo que pretende salir de la masa asumiendo sobre si mismo, sobre su cuerpo y su forma de ser, la afirmación de su subjetividad propia o diferente." (Cabot 2005:55). Un ser que no tiene "…otra profesión que la de cultivar la idea de lo bello en su persona, satisfacer sus pasiones, sentir y pensar." (Baudelaire 1996:377). El dandy como aquel que representa la doctrina de la elegancia y la originalidad, ser como uno quiere ser, sin imposiciones.

Esta postura, como demostramos anteriormente, fue claramente acuñada en la vida de Baudelaire, la idea de un sujeto único, individual, negado a las presiones sociales de ser como los otros quieren que sean, desligados del "deber" y anexados a la idea del deseo, de los sentimientos, de las pasiones: un hombre totalmente romántico. En todas sus dimensiones, un dandy que celebra la individualidad y que, con su manera de vivir, se niega a la vida filistea.

En el otro lado, vemos el dandismo de Eugenio Sue. Un dandismo que, a diferencia de Baudelaire, parece hasta inconsciente, un dandismo impuesto por la acomodada posición social y económica de la cual provenía el autor. Pero lo interesante de Sue no es sino su conversión del dandismo al socialismo, es decir, a primera vista, pareciera un camino totalmente contrario al de Baudelaire, que persigue conscientemente esta figura de dandy, mientras que en Sue, esta dada per sé. No obstante, es el mismo Eco el que reconoce una relación bastante estrecha entre el dandismo y el socialismo: "…Sue había descubierto una nueva forma de distinguirse entre sus iguales…" (Eco 1995:41) Es decir, el socialismo como una nueva forma de dandismo, la cual permite a Sue distinguirse de los otros individuos que lo rodeaban.

En este punto, es válido trazar una similitud, aunque implícita, entre ambos personajes.

 

Autonomía del artista vs. Romanticismo Social

 El alejamiento respecto a los poderosos y a sus valores, implicaba en Baudelaire, una postura radical. Por un lado, se sabe luchó durante la Revolución de 1848 y durante el mismo año cofundó el diario Le Salut Public. Se asoció con Proudhon y se opuso al golpe de Estado de Luis Napoleón Bonaparte. Sin embargo, luego de este periodo, se aísla de la política, cada vez más viciada por los intereses económicos. Además, la proclamación de la autonomía del arte, hacia casi imposible tejer una relación entre un Baudelaire políticamente comprometido y un Baudelaire artista, puesto que su arte estaría contaminado por su compromiso político.

Sue, en cambio, manifestó lo que muchos autores llaman un reformismo edulcorado. Eco trata a las obras de Sue y en especial a "Los misterios de París" como una obra reformista, pero no radical. Una obra que funcionaba como "documento" de la vida del proletariado de la época, pero que a la vez no propone tomar ninguna postura, no incita al pueblo a generar soluciones, puesto que las soluciones de Rodolphe son casi fantásticas. Por otro lado, es en "Los misterios del Pueblo" que Sue configura una teoría clasista racial que "…concibe a la historia de Francia como una perpetua oposición entre un proletariado autóctono y una clase de patrones de origen extranjero." (Eco 1995:51). Con su obra genera consciencia, pero no deja de apelar a la estructura de consuelo para justificar sus soluciones.

 

Sobre la figura de Baudelaire desde la óptica de Walter Benjamim

 Tanto la figura de dandy como la figura del flaneur en Baudelaire son sumamente ricas para analizar su postura con respecto a los cambios de época en los que vivía.

Walter Benjamín en el capítulo "Experiencia y pobreza" de Discursos interrumpidos hace alusión a la nueva especie de barbarie que se está dando en pos de una cultura de masas formada desde el nuevo progresismo y la industrialización de las ciudades. Benjamín argumenta que la vida moderna ha llevado a un empobrecimiento, a una pérdida del aura y la individualidad del ser. Un hombre lleno de técnicas y de sofocantes riquezas materiales. La técnica ha proporcionado un confort que ha llevado al ser a disociarse de sus experiencias, de sus relatos y ser simplemente un individuo común y corriente dentro de la masa con ninguna otra inquietud e iniciativa que la de continuar contribuyendo al desarrollo de la técnica y la riqueza, disociándose así de épocas anteriores oscurecidas por el no progreso, la descentralización y las relaciones humanas. "Se trata de una especie de nueva barbarie" (Benjamín 169).

De esta manera, Benjamín, alrededor de 70 años después, retoma la figura de Baudelaire para hacer una crítica de la modernidad, tomando al mismo como un poeta de la destrucción y la abstracción social que genera la vida moderna.

Este nuevo modo de vivir es lo que motiva a Benjamín a estudiar a Baudelaire y en especial a la figura de flaneur. "El último poema de Les Fleurs du mal: Le Voyage. "O mort, vieux capitaine, il est temps, levons l’ancre." El último viaje del "fláneur": la muerte. Su meta: lo nuevo." (Benjamín 1972) Entonces, desde Baudelaire lo nuevo no contribuye en lo más mínimo al progreso, más bien persigue con odio y fe al progreso como herejía. La figura del flaneur es vista, de esta manera, como un viajante. Una persona que deambula sin rumbo por las calles de París, estudiándolo, dejándose llevar por la ciudad, como si fuera un terreno lleno de sorpresas, de nuevas aventuras, encontrando novedades en lo cotidiano. "Es singular en la poesía de Baudelaire que las imágenes de la mujer y de la muerte se compenetren en una tercera, la de París." (Benjamín 1972). Así, el flaneur intenta escapar del esquema de la ciudad de masas, evitando que la rutina del progreso lo coopte en pos de su beneficio. Sin embargo, la multitud es su elemento, pero no se entrega a ella como uno más.

Esta idea de multitud también está inserta en la obra de Sue, pero ciertamente desde otro lado. Tal vez, desde un lado más positivo. La multitud como personas concientes, con ideas, con revoluciones, con armas ideológicas para luchar en contra de las condiciones impuestas por los patrones. Multitud, para Sue, no era un término que generara contradicciones, sino la clave para la lucha.

De nuevo, ambos autores enfrentados, aunque no tanto, no solo desde sus obras, sino también desde sus concepciones ideológicas.

 

Conclusión:

"No tan iguales, no tan diferentes"

 Las figuras de Eugenio Sue y Charles Baudelaire se entrecruzan de manera fantástica. Ambos contemporáneos, ambos escritores, ambos en la escena francesa. Este trabajo intentó trazar diferencias entre las posturas de Sue y Baudelaire con respecto al quehacer literario, a su posición respecto de la nueva cultura de masas y su concepción personal como dandys y a su compromiso en el campo político.

En lo que concierne al quehacer literario, Baudelaire tiene una posición por hacer, una posición de arte autónomo, la cual sostendrá, aunque a veces se le torne imposible, hasta el final de sus días. Sue en cambio oscila entre su compromiso político y el éxito económico, pero solo logra un reformismo edulcorado.

Desde sus posiciones políticas, a Baudelaire se le hacía insostenible proclamar la autonomía del arte y estar inserto en el campo político al mismo tiempo, por lo cual abandonará el segundo. Sue se consideraba a si mismo comprometido políticamente, pero solo desde un lado suave, no agitando a las masas en pos de la búsqueda de soluciones certeras para sus problemas.

Desde su dandismo, Sue tratando su posición como una manera de "diferenciarse del resto" y Baudelaire como una figura para cultivar lo autónomo y lo bello.

En este sentido, podemos trazar muchas diferencias y forzar otras tantas similitudes, pero creo que el gran aporte de este recorrido es entender que pasaba por la mente de estos protagonistas del romanticismo. Dejando dilucidar que no debemos encasillar ni etiquetar a los mismos ya que caeremos en posturas maniqueas que no nos dejarán estudiar la riqueza de la época romántica en todo su esplendor.  (*)

(*) Fuente: María Victoria Ojea, "Personajes románticos. Contradicciones y similitudes entre Baudelaire y Eugenio Sue", trabajo realizado en el contexto de la materia Historia del Arte, en carrera de Ciencias de la Comunicación de la Universidad de Buenos Aires, en 2009.

Arriba: Retrato de Eugenio Sue

 

Bibliografía

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AZÚA F.: Baudelaire y el artista de la vida moderna, Anagrama, Barcelona, 1999.

CABOT, Mateu, "Baudelaire, nuestro primer moderno", texto publicado en

A. Notario (ed.): Contrapuntos estéticos, Ediciones Universidad de Salamanca,

2005.

BAUDELAIRE, Charles, "El pintor de la vida moderna" (1863), p. 349 de la edición Salones y otros escritos sobre arte, edición de Guillermo Solana, con traducción de Carmen Santos, Visor, Madrid 1996.

BENJAMÍN, Walter, "Experiencia y pobreza" en Discursos ininterrumpidos I, Taurus, Madrid.

BENJAMÍN, Walter, "Baudelaire o las calles de París" en Iluminaciones II, Taurus, Madrid 1972.

BOURDIEU, Pierre. "La conquista de la autonomía. La fase critica de la conquista del campo" en Las reglas del arte. Génesis y estructura del campo literario, Barcelona, Anagrama, 1997 (2da edición)

DE PAZ, Alfredo, La revolución romántica. Poéticas, estéticas, ideologías. Madrid, Editorial Tecnos, 1992.

ECO, Umberto: "Eugene Sue: El socialismo y el consuelo" en El superhombre de masas. Retórica e ideología en la novela popular, Barcelona, Lumen, 1995.

MARX, Carlos y ENGELS, Federico. "La crítica absoluta o la crítica bajo los rasgos del señor Bruno" en La sagrada familia. Crítica de la crítica, Buenos Aires, Editorial Claridad, 1933.

SCHENK, H.G., El espíritu de los románticos europeos, material de cátedra Casullo-Forster, Principales Corrientes del Pensamiento Contemporáneo.