Sonidos del Ártico

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Sonidos del ártico      Solemos pensar que un paisaje, una tierra, es extensión para la mirada. Pero un paisaje también puede ser conocido mediante sus vibraciones, sus sonidos. John Luther Adams es un músico norteamericano que residió varios años en Alaska. Allí, realizó piezas musicales para la New American Radio. Para concebir su obra, Adams recorrió las geografías del Ártico, las nevadas y agrestes regiones del norte de Alaska y Canadá. Tierra de esquimales, parajes de seres veneradores de los sonidos del viento continuo y de la tormenta y sus rayos. Mediante esta travesía, J.L. Adams se impregnó de la atmósfera sonora ártica. Y luego,  mediante medios musicales contemporáneos, intentó expresar la identidad sonora, arcaica, originaria de esa solitaria región de nuestro planeta azul. Así, Adams combina sonidos naturales del Ártico con golpes de tambor para comunicar el invierno, o la tormenta con sus súbitas y viscerales explosiones del trueno (tal como lo hace en "Deep and distant thunder", y, principalmente en "Drums of fire, Drums of stone"); o también apela a recitados de letanías esquimales con combinación de voces, donde la palabra humana arcaica parece fundirse con sonidos de aves acuáticas y una secuencia repetitiva de sintetizador (como en "One that stays all winter").

   La obra Earth and the great weather de Adams transmite así la sonoridad íntima de un espacio geográfico. Para cristalizar este propósito, trasciende la mera grabación de los sonidos ambientales inmediatos; recrea la sonoridad natural al combinarla con la libre composición musical humana. Es música para expresar y honrar la geografía y su antiguedad.

   A continuación, en este momento de Temakel, presentamos ahora la traducción de los comentarios de J. L. Adams sobre el espíritu de su obra enamorada de los vivaces sonidos del Ártico.
                                                                            

E I

 

SONIDOS DEL ÁRTICO
        "Los esquimales definen el espacio por el sonido. Donde nosotros solemos decir: ¨Deja que vea lo que podemos escuchar¨, ellos dirían:  ¨Déjame escuchar lo que nosotros podemos ver¨".

Edmund Carpenter

 

      Mi música ha sido siempre profundamente influenciado por el mundo natural y un fuerte sentido de lugar. En mi reciente trabajo, comencé a explorar un territorio que yo llamo "geografía sonora", una región que se encuentra en alguna parte entre la naturaleza y la cultura, entre la imaginación y el mundo que nos rodea. Espero ir más allá de una descripción sonora del paisaje hacia una música que sea el paisaje, una música que recree la atmósfera y el sentido del lugar.

    Desde hace varios años, estuve encargado de producir un trabajo para la New American Radio. En el Ártico, grabé sonidos naturales que parecían música. Con aquellas grabaciones compuse y produje una pieza de una hora para la radio, en la cual también incorporé lenguaje y ritmos de tambor del pueblo esquimal Inupiat, en la costa ártica de Alaska.

     Desde aquel comienzo, Earth and the great Wearher (Tierra y el gran clima) ha crecido hasta su forma presente mediante sonidos que descubrí en la vastedad del Ártico y su bosque boreal y la geografía física, cultural y espiritual del pueblo Gwuchin Athabascan.

   La grabación supuso una gran exigencia para los músicos, incluida técnicas especiales de notación. Una de las piezas del álbum consiste en tres largas piezas para cuatro tambores. Estos cuartetos se construyen mediante ritmos asimétricos derivados de tradicionales danzas de los Inupiat y los Gwich, que he admirado por años.

   El principal texto recitado son ocho letanías árticas, compuestas con el nombre de lugares, plantas, climas y estaciones del Ártico. Los nombres de los Gwichiin y los Inupiat son pronunciados con una profunda sabiduría y una íntima experiencia que evoca la auténtica poesía del lugar.

   Los pueblos indígenas poseen una vasta comprensión de los extraordinarios poderes de los paisajes. Para todos aquellos que hemos perdido u olvidado una íntima conexión con semejantes lugares, el Ártico es una  vasta y perdurable geografía de la esperanza. (*)

 

Traducción Esteban Ierardo

(*) Fuente: Texto de John Luther Adams en presentación CD Earth and the great Weather.